Crear contenido con IA: por qué no delegarle todo y 4 pasos para hacerlo bien

Raúl Marzal

Consultor en crecimiento digital para empresas

Al crear contenido con IA y de entrada delegarle toda la redacción es una mala idea. Dejar que la IA haga todo es casi como plagiar con desparpajo. Y lo peor no queda ahí: la situación escala porque sacrificas lo humano, la esencia del conocimiento que debe venir de tu propia experiencia u observación como emprendedor o empresario.

Leo a diario una docena de publicaciones en redes y páginas especializadas. Y cada vez veo, con pena y sorpresa, la mala costumbre —cada vez más frecuente— de dejarle a la IA el trabajo de pensar por nosotros.

¿Cómo se nota que un texto fue escrito por una IA?

Hay señales que delatan un texto redactado, en su mayoría, por una máquina:

  • La misma estructura en todos los artículos.
  • Muletillas típicas de ChatGPT.
  • Conectores que suenan a texto académico.
  • Emojis usados como viñetas.
  • Frases que casi rozan la perfección, sin un matiz humano.

Lo más preocupante no son las vistas ni los comentarios que reciben estas publicaciones. Es que muchos dueños de negocio las ven tan «perfectas» o «profesionales» que las toman como ejemplo, sin pensar en las consecuencias para su SEO (posicionamiento en Google) y su GEO. El GEO —Generative Engine Optimization— es el conjunto de prácticas que ayuda a que tu contenido sea citado por plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o los AI Overviews de Google.

¿Los buscadores y las plataformas de IA detectan el contenido creado por IA?

Sí. Y la explicación es simple.

La IA no tiene esencia humana, emociones ni experiencia vital. Para responder, combina millones de datos en segundos y los entrelaza para armar conceptos sólidos y llamativos, pero sin experiencia personal ni originalidad. Esa falta de originalidad es justo lo que diferencia un texto artificial de uno humano, y también lo que evita que tus contenidos se posicionen en los primeros lugares.

¿Qué le falta a un texto cuando lo escribe solo la IA?

  1. La experiencia personal o la observada. Nadie mejor que tú para contar lo que has vivido o visto: una anécdota, un cliente, un trabajo. Eso la IA no lo tiene.
  2. La relevancia para tu nicho. Que tu contenido responda a los dolores exactos de quienes te siguen, sin caer en lo genérico.
  3. Respuestas directas. Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué. Es la forma de decirle a los buscadores «yo soy el experto», para que tu contenido no parezca un artículo que habla de todo menos de tu especialidad.

Si no interiorizas estos tres puntos, el lector no conecta. Y sin esa conexión, los buscadores descartan el contenido por redundante y sin valor original.

Un caso real: crear contenido con ia para una cafetería de La Molina

Esta cafetería ubicada en una exclusiva zona de Lima cerca a una prestigiosa universidad y rodeada de edificios corporativos. subía a su web y redes sociales texto generado en un clic que decía «¿Sabías que el café es una de las bebidas más consumidas del mundo?», el oficinista o universitario que buscaba un punto donde beber algo caliente lo ignoraba. Ese cliente necesitaba algo como «En nuestra cafetería, ubicada frente al parque x, preparamos nuestro espresso con granos de Cajamarca tostados cada semana. Si trabajas de manera remota, prueba nuestro combo «Mañana Productiva»: espresso doble + croissant artesanal por S/18. Disponible de lunes a viernes hasta las 11 a.m.»

¿Notas la diferencia? El contenido genérico llena espacios; el contenido personalizado puede atraer clientes reales porque habla de situaciones, necesidades y ofertas específicas de ese negocio. Esto aplica exactamente igual para emprendedores, consultores y negocios de servicios o productos.

La IA no sabe eso porque no está en tu negocio. Al no resolver la duda real, el lector se va rápido y los buscadores marcan tu sitio o red social como irrelevante y genérica.

4 pasos para convertir a la IA en tu co-escritor (sin perder tu voz)

En conclusión, la IA no debe reemplazar tu voz: debe asistirla. Así es como yo lo hago.

Paso 1: Antes de abrir la IA, define tu arquitectura

El insumo humano es innegociable. Antes de escribir la primera palabra en cualquier herramienta, tienes que tener claros tres puntos: qué problema vas a resolver, a quién le hablas exactamente y qué quieres que haga tu lector cuando termine de leer. Sin eso, le estás entregando el volante a la máquina. Y ya vimos cómo termina eso.

Prompt ejemplo:

"Voy a escribir sobre [tema]. El problema que quiero resolver es [problema específico]. Mi cliente ideal es [descríbelo en una línea]. La intención del artículo es [educar / vender / generar leads]. Mi experiencia personal con esto: [anécdota o caso real]."

Paso 2: Dale las reglas del juego antes de que escriba una sola línea

Aquí es donde la mayoría lo hace mal: abren el chat y dictan. Error. Antes de que la IA toque el teclado, tú le defines el campo de juego: quién es tu cliente, qué puede y qué no puede escribir, en qué tono hablas y qué frases están prohibidas. Tú eres el director de la orquesta; la IA solo toca bajo tus reglas.

Prompt ejemplo:

"Actúa como mi co-escritor. Mi cliente ideal es [descríbelo]. Sus dolores principales son: [dolor 1], [dolor 2]. Prohibido usar frases como 'descubramos juntos la magia de...' o cualquier muletilla genérica. No escribas nada todavía: primero necesito que entiendas el contexto completo."

Paso 3: El peloteo — que te interrogue, no que te dicte

Este mismo artículo nació de un borrador crudo que le pasé a mi asistente de IA con una instrucción clara: oblígame a pensar, hazme preguntas antes de armar la estructura. ¿A quién le hablo exactamente? ¿Qué ejemplo voy a usar? Es un peloteo de tenis, no un monólogo. Si la IA no te hace preguntas difíciles sobre tu propio negocio antes de escribir una línea, la estás usando mal.

Prompt ejemplo:

"Aquí tienes mi borrador crudo sobre [tema]. No armes la estructura todavía. Antes, hazme preguntas difíciles, una a la vez: ¿a quién le hablo exactamente?, ¿qué ejemplo real voy a usar?, ¿qué le falta a este texto para que se note que lo escribí yo?"

Paso 4: El filtro de la calle — ponle la carne y la calle tú

La IA te entrega un buen esqueleto. Tú le pones la carne. Es el momento de la edición dura: fuera los «descifremos el misterio», dentro las historias reales. La queja que te dejó un cliente por WhatsApp. El proveedor que te falló. El caso que cerraste la semana pasada. Esa experiencia pura es lo que le dice a Google —y sobre todo a tu lector— que hay un humano real del otro lado de la pantalla.

Prompt ejemplo:

"Revisa este borrador y márcame, entre corchetes, cada frase que suene genérica o 'de IA': conectores forzados, frases perfectas sin matices, muletillas tipo 'descifremos el misterio'. No las corrijas tú: solo señálalas para que yo las reemplace con una historia o ejemplo real."

La IA no es tu piloto automático, es tu copiloto

La inteligencia artificial es una herramienta brutal para potenciar tu trabajo, pero un pésimo piloto automático. Úsala para rebotar ideas, estructurar artículos y matar el síndrome de la página en blanco. Pero nunca le delegues tu voz, tu intención ni tu experiencia.

Preguntas frecuentes sobre el uso de IA en la creación de contenido

¿Puede la inteligencia artificial reemplazar a un creador de contenido? No. La IA puede estructurar ideas y acelerar la redacción, pero no tiene experiencia personal, emociones ni conocimiento real de tu nicho. Reemplazar al creador con IA produce contenido genérico, que ni los lectores ni los buscadores valoran.

¿Cómo saber si un texto fue escrito por inteligencia artificial? Las señales más comunes son una estructura repetitiva, muletillas típicas de ChatGPT, conectores forzados, emojis usados como viñetas y frases demasiado perfectas, sin matices humanos.

¿Qué es la cocreación con IA? Es el proceso de usar la inteligencia artificial como copiloto y no como autor: configurar un entorno controlado, darle contexto real del negocio y exigirle que haga preguntas antes de escribir, en lugar de dictarle un texto final.

¿Qué es el Método A·D·N. de Raúl Marzal? Es el sistema de tres fases —Análisis, Diseño y Nutrición— que uso para ayudar a emprendedores y empresarios a construir su ecosistema digital completo, desde la estrategia hasta la operación.

El Método A·D·N.: mi sistema para integrar la IA sin perder tu esencia

Aprender a integrar la IA en tu día a día sin perder tu esencia ni sonar a plástico no es un don: es un proceso estructurado. Soy Raúl Marzal, consultor de marketing digital, y esa es justo una de las piezas que enseño a implementar en mi Método A·D·N.: el sistema con el que ayudo a emprendedores y empresarios a construir su ecosistema digital en tres fases —Análisis, Diseño y Nutrición— para que automatices tus procesos, dejes de perder tiempo y empieces a crear activos digitales que conecten en serio con tus clientes.

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